La mala suerte crónica de una joven solitaria da un giro cómico en este relato cotidiano. La protagonista parece atraer toda clase de accidentes absurdos, desgracias menores y situaciones incómodas a donde quiera que va; a pesar de su aura de desdicha constante, sus interacciones con las personas que la rodean llenan su rutina de enredados momentos de comedia y calidez.