Un salario de 300,000 yenes solo por decir "bienvenido a casa" cambia por completo el rumbo de un joven desempleado. Una exitosa pero solitaria ejecutiva que gana una fortuna pero carece de motivación vital decide contratar a su vecino para que se encargue de las labores del hogar, prepare la cena y la reciba con calidez todos los días, dando inicio a una convivencia repleta de romance y apoyo emocional mutuo.